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La Batalla de Segovia: El momento culminante de la guerra de las Columnas

La Batalla de Segovia: El momento culminante de la guerra de las Columnas

La Guerra Civil Española fue un conflicto armado que se desarrolló desde 1936 hasta 1939. En aquellos años, España experimentó una fuerte polarización política, que se acentuó tras las elecciones generales de 1936. Las fuerzas de izquierda, lideradas por el Frente Popular, obtuvieron la victoria electoral y formaron gobierno. La reacción de la derecha, que se sentía amenazada por el avance político de los socialistas y comunistas, fue el inicio de una guerra civil que acabaría con la derrota del gobierno republicano en manos de las tropas del General Franco.

En los primeros meses de la contienda, cada bando trató de consolidar sus posiciones. Los sublevados se hicieron con el control de un buen número de ciudades y territorios, mientras que el gobierno republicano intentaba mantener el control en aquellos lugares donde mantenía el apoyo social y político necesario. Sin embargo, en la primavera de 1937, las tropas del general Franco iniciaron una ofensiva cuyo objetivo era la conquista de Madrid. La capital era la sede del gobierno republicano y su caída supondría un duro golpe para las fuerzas leales al gobierno de la II República.

En el transcurso de la ofensiva franquista, se sucedieron los enfrentamientos y combates. Uno de ellos, la Batalla de Segovia, se convirtió en uno de los momentos más críticos y decisivos de la guerra. La batalla tuvo lugar en la ciudad de Segovia, a unos 90 kilómetros al noroeste de Madrid. El enfrentamiento se produjo entre los días 31 de mayo y 6 de junio de 1937, y su resultado fue una importante victoria para las fuerzas republicanas.

La Batalla de Segovia se libró entre las denominadas Columnas del Ejército Popular Republicano, unidades militares formadas por guerrilleros y milicianos que habían salido a la carretera para sostener la resistencia contra los franquistas y facilitar el avance de las tropas gubernamentales. Estas columnas estaban compuestas principalmente por fuerzas del Partido Comunista, que habían conseguido un extraordinario poder y capacidad de influencia dentro del bando republicano. El éxito de estas fuerzas se debía a la estrategia de movilidad y flexibilidad que habían adoptado: en lugar de mantenerse en posiciones defensivas, preferían desplegarse por el territorio en forma de columnas, atacando y hostigando al enemigo desde diferentes puntos.

La Columna de Segovia, una de las formaciones guerrilleras más destacadas, mantuvo una dura lucha contra los sublevados desde el inicio de la Guerra. En mayo de 1937, decidió unir sus fuerzas a las de otras milicias para hacer frente al avance de las tropas franquistas en la zona. El objetivo era frenar el ataque de las unidades regulares del ejército sublevado, entablando un combate cuerpo a cuerpo que permitiera contener el avance de las tropas enemigas.

El enfrentamiento fue especialmente duro y sangriento. Los franquistas contaban con fuerzas mucho mejor armadas y equipadas. Además, habían recibido refuerzos desde otros puntos del país, por lo que eran ampliamente superiores en número. Pero las fuerzas republicanas, lideradas por el general Enrique Líster, habían conseguido sorprender al enemigo en varias ocasiones, atacándoles desde puntos inesperados. Además, su capacidad para movilizarse rápidamente y desplazarse por el territorio como una auténtica guerrilla les permitía emboscar a los franquistas y golpearlos desde lugares donde no los esperaban.

La Batalla de Segovia se desarrolló en varias fases. Al principio, las fuerzas franquistas lograron avanzar hasta el río Eresma, donde encontraron una fuerte resistencia en las posiciones defendidas por las milicias republicanas. Tras varios días de intensos combates, los sublevados consiguieron arrebatar a los republicanos algunas de las posiciones que habían conseguido mantener. Sin embargo, el avance se había detenido y los combates se habían estabilizado.

Fue entonces cuando el general Líster decidió lanzar su golpe de gracia. Aprovechando una noche de luna llena, sus fuerzas lanzaron un fuerte ataque que sorprendió a los sublevados. La Columna de Segovia y otras formaciones guerrilleras atacaron desde varios puntos y consiguieron desbaratar las líneas enemigas. Los franquistas intentaron resistir, pero pronto fueron abatidos por las fuerzas republicanas, que les superaban en número, movilidad y experiencia en combate.

La Batalla de Segovia supuso un momento culminante en la Guerra Civil Española. A pesar de que la victoria no desencadenó el fin de la contienda, sí que fue un importante logro para las fuerzas republicanas. La Columna de Segovia y sus milicianos habían conseguido mantener y consolidar una posición que parecía perdida. La guerrilla se había convertido, de repente, en una forma altamente efectiva de defensa y ataque contra las tropas franquistas.

En definitiva, la Batalla de Segovia es uno de los episodios más destacados de la guerra y uno de los momentos en que las fuerzas republicanas consiguieron imponer su superioridad. La Columna de Segovia se convirtió en un referente nacional, inspirando a otras fuerzas guerrilleras y consolidando la noción de que la lucha contra el franquismo no era una tarea imposible. En un momento tan crítico como aquel, la victoria de Segovia fue un rayo de esperanza para un pueblo que luchaba por su libertad y por su futuro.