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La Batalla de Teruel del 38: El intento franquista de recuperar Teruel

La Batalla de Teruel del 38: El intento franquista de recuperar Teruel

La Batalla de Teruel es uno de los episodios más importantes de la Guerra Civil Española, ya que se trata del intento por parte del bando franquista de recuperar la ciudad que había sido tomada por las tropas republicanas a finales de 1937. Esta batalla se libró en pleno invierno de 1938 y se prolongó durante dos meses, siendo finalmente ganada por los republicanos.

Antecedentes a la Batalla de Teruel

La Batalla de Teruel se enmarca en el contexto de la Guerra Civil Española, que se inició en julio de 1936 con un alzamiento militar contra el gobierno democrático elegido en las elecciones de febrero de ese mismo año. Desde entonces, se produjeron dos bloques enfrentados: el bando republicano, que controlaba el gobierno y estaba apoyado por fuerzas políticas de izquierda y los países democráticos de Europa; y el bando franquista, que estaba liderado por los militares sublevados y que contaba con el apoyo de la Iglesia y las fuerzas políticas de derecha, así como de las potencias fascistas de Alemania e Italia.

Durante los primeros meses de la Guerra Civil, el bando franquista logró importantes victorias en el norte y el oeste de España, avanzando también hacia la capital, Madrid. Pero a partir del verano de 1937, el bando republicano inició una ofensiva de gran envergadura en el centro y sur de España, que culminó con la batalla de Brunete. Teruel, que estaba en manos franquistas desde el inicio de la guerra, fue tomada por las tropas republicanas el 7 de enero de 1938.

Descripción de la Batalla de Teruel

La Batalla de Teruel se inició el 15 de diciembre de 1937, cuando las tropas franquistas, mandadas por el general Franco, iniciaron un ataque sobre la ciudad que había sido tomada por las tropas republicanas. La temperatura era extremadamente baja y las condiciones climáticas eran adversas para ambos bandos.

La ciudad de Teruel se encontraba rodeada por una red de trincheras y fortificaciones que habían sido construidas por las tropas republicanas. Los ataques franquistas, inicialmente, tuvieron poco éxito, ya que las posiciones defensivas republicanas eran muy sólidas y estaban bien equipadas. Sin embargo, la superioridad numérica de las tropas franquistas y la supremacía aérea que poseían, permitieron al bando franquista avanzar hacia Teruel.

En los primeros días de combate, la lucha se centró en los suburbios de la ciudad, donde se produjeron intensos enfrentamientos cuerpo a cuerpo entre las tropas franquistas y republicanas. Los bombardeos aéreos y el uso de la artillería pesada por parte de los franquistas causaron grandes destrozos en la ciudad y pusieron en peligro a las tropas republicanas, que se vieron obligadas a retroceder hacia los barrios históricos de Teruel.

El clima extremadamente frío, la falta de suministros y la superioridad del enemigo debilitaron la resistencia republicana. Las tropas franquistas, con refuerzos que venían del norte y comandados por el general Yagüe, lograron penetrar en la ciudad y tomar algunos edificios clave, como la estación de tren, la catedral y el Ayuntamiento. Los republicanos, que habían perdido el control de la ciudad, se replegaron hacia las montañas cercanas a Teruel.

La contraofensiva republicana

La Batalla de Teruel no había terminado. El ejército republicano reunido, tras recibir nuevos refuerzos y armamento, inició una contraofensiva que sorprendió a los franquistas. Los republicanos, tras recapturar terreno en los suburbios, recuperaron el control de la parte alta de la ciudad, situada sobre una colina.

Los enfrentamientos cuerpo a cuerpo y la lucha por las posiciones estratégicas se prolongaron durante semanas. Las condiciones climáticas seguían siendo extremadamente duras y la ciudad de Teruel, castigada por el fuego y los bombardeos, había quedado en ruinas. La esperanza de lograr la victoria final se había convertido en una lucha por posiciones más pequeñas y menos importantes.

El 18 de febrero de 1938, las tropas republicanas, comandadas por Enrique Líster, lograron penetrar en la ciudad baja y rechazar a los franquistas. La línea de defensa franquista se derrumbó y las tropas republicanas avanzaron hacia el sur, tomando numerosas localidades que se encontraban bajo control franquista.

Consecuencias de la Batalla de Teruel

La Batalla de Teruel tuvo importantes consecuencias en el desarrollo de la Guerra Civil Española. Aunque la lucha había sido costosa y cruenta para ambos bandos (se estima que murieron alrededor de 62.000 personas), la victoria de las tropas republicanas supuso una inyección de moral para el bando republicano y un duro golpe para el bando franquista.

La Batalla de Teruel demostró que las tropas republicanas eran capaces de plantar cara a los franquistas, incluso en circunstancias climáticas adversas y en medio del invierno. Esta victoria permitió a las fuerzas republicanas planear nuevas ofensivas y avanzar hacia el Mediterráneo.

Además, después de la Batalla de Teruel, el gobierno franquista perdió buena parte de su legitimidad y autoridad. Los fortísimos enfrentamientos en la ciudad y los destrozos causados por la guerra supusieron una gran pérdida para la población de Teruel.

En definitiva, la Batalla de Teruel se convirtió en un símbolo de la lucha entre los dos bloques enfrentados en la Guerra Civil Española, siendo un episodio clave en el desarrollo de la contienda.